La recogida de muestras de lesiones cutáneas es problemática; valor dudoso en ausencia de lesión obvia; las torundas cubiertas de suero o empapadas en caldo o peptona son útiles para tomar muestras o conservar la flora cutánea; la cinta adhesiva es útil para tomar cintas de piel y detectar portadores; los raspados cutáneos necesarios para establecer infecciones micóticas por dermatofitos deben incluir tejido en apariencia no infectado de la periferia de la lesión.
Las lesiones de los tejidos blandos (p. ej., mordeduras, lesiones traumáticas) suelen ser polimicrobianas y deben buscarse anaerobios.
Infecciones víricas: microscopía electrónica del líquido de la vesícula, cultivo o ambos, pero la contaminación por bacterias superficiales de las lesiones abiertas origina problemas serios de interpretación.